Barbeito: “Uruguay debe aprovechar interacción academia-industria para desarrollar medicamentos”

>>Barbeito: “Uruguay debe aprovechar interacción academia-industria para desarrollar medicamentos”

La interacción entre la investigación académica y la industria farmacéutica, aún con sus complejidades, representa para Uruguay grandes oportunidades en la propiedad intelectual y en la producción de fármacos para exportar al mercado global, afirmó el Dr. Luis Barbeito, director ejecutivo del Institut Pasteur de Montevideo, en una conferencia organizada en agosto por Mega Labs y la Asociación de Química y Farmacia del Uruguay, y realizada en el World Trade Center de Montevideo.

Ante un auditorio integrado en su mayoría por químicos farmacéuticos, Barbeito aseguró que en Uruguay existen muy buenos equipos de investigadores que “realizan un trabajo muy interesante” especialmente al área biomédica y farmacéutica, aunque lamentó que el país realice una inversión bastante modesta en investigación.

Señaló como una gran limitación para la interacción que el país “no visualice” que el conocimiento que genera la Academia puede beneficiar a la Industria, ya sea en conocimiento en forma de propiedad intelectual, o en productos para exportar al mercado global.

Se mostró convencido de los beneficios directos que tiene para la sociedad la interacción entre ambos sectores, porque —entre otras cosas— permite mejorar la salud humana, y hace que el proceso sea más efectivo económicamente.

Afirmó que actualmente en Uruguay “están ocurriendo cosas interesantes y significativas” en el campo investigativo. “Pero quizás no nos damos cuenta del potencial que tenemos como país y todo lo que podría representar un desarrollo real para la especialidad de Química y Farmacia”, opinó.

Fue contundente en afirmar que una mayor interacción entre la academia y la industria posicionaría a Uruguay en iguales condiciones que otros países, donde la investigación y el desarrollo son dinámicos y generan muchos puestos de trabajo. “Uruguay debe aprovecharse de esto y se debe desarrollar en todo lo que es la fase pre-comercial de los fármacos”, afirmó.

Desafíos actuales

Señaló que existe la necesidad de ampliar las bases de desarrollo, de crear diversidad. “Hoy los nuevos fármacos —y las agencias así lo piden— deben tener un blanco molecular bien definido y un mecanismo de acción; es decir, una racionalidad muy clara para que puedan ser evaluados”.

Recordó que ello se contrapone a lo que eran los fármacos de los años 60, en los que el azar y la observación eran las bases. “Era como una caja negra donde salía un efecto y ese efecto era terapéutico. Así se entendía y así se aprobaba. Eso cambió muchísimo y hoy se fija una línea de racionalidad desde el comienzo del desarrollo de un fármaco y se exigen altos niveles de calidad”.

Barbeito dijo que hay una gran oportunidad de encontrar nuevas indicaciones en la gran disponibilidad de fármacos, muchos de los cuales fueron ensayados en el hombre y han pasado los test de toxicidad y seguridad. “Hay muchos fármacos que son antiguos y que nunca nadie se sentó a estudiar los mecanismos de acción molecular”.

En tal sentido, entiende que en los viejos fármacos puede existir la oportunidad de darles una nueva indicación, quizás para cubrir áreas desatendidas. “Muchas veces a la industria, con sus equipos de Investigación y Desarrollo, no les da los planes de negocio para atender enfermedades raras, o desatendidas que afectan a países pobres. Y en ese sentido, el conocimiento y la capacidad que tiene la Academia puede contribuir muchísimo a aumentar esa demanda”, señalo.

Biológicos y biosimilares

Al referirse a los fármacos biológicos sostuvo que hoy es el sector de mayor crecimiento de la industria farmacéutica y representa enormes inversiones de los laboratorios, de las agencias de salud y de los países.

Recordó que la Organización Mundial de la Salud favorece la salida de los biosimilares para abaratar los precios y con ello que más personas accedan a los tratamientos. “Para los biosimilares hay dos opciones. Una opción es seguir toda la línea de seguridad, de toxicidad fase 1, fase 2 y fase 3, hasta comprobar la eficacia y luego la farmacovigilancia. Y la otra alternativa, aconsejada por la OMS, de hacerle comparabilidad físico-química y efectividad biológica”.

Dijo que el Institut Pasteur de Montevideo, en conjunto con Mega Labs realiza estudios de comparabilidad, y que en cada una de las etapas hay equipos de investigación que trabajan independientemente y generan datos. “Es una enorme oportunidad para nuestro país, para apoyar a la industria y poner nuevos fármacos en el mercado y que resulte un beneficio socio-económico para todos”, finalizó.

La interacción entre la investigación académica y la industria farmacéutica, aún con sus complejidades, representa para Uruguay grandes oportunidades en la propiedad intelectual y en la producción de fármacos para exportar al mercado global, afirmó el Dr. Luis Barbeito, director ejecutivo del Institut Pasteur de Montevideo, en una conferencia organizada en agosto por Mega Labs y la Asociación de Química y Farmacia del Uruguay, y realizada en el World Trade Center de Montevideo.

Ante un auditorio integrado en su mayoría por químicos farmacéuticos, Barbeito aseguró que en Uruguay existen muy buenos equipos de investigadores que “realizan un trabajo muy interesante” especialmente al área biomédica y farmacéutica, aunque lamentó que el país realice una inversión bastante modesta en investigación.

Señaló como una gran limitación para la interacción que el país “no visualice” que el conocimiento que genera la Academia puede beneficiar a la Industria, ya sea en conocimiento en forma de propiedad intelectual, o en productos para exportar al mercado global.

Se mostró convencido de los beneficios directos que tiene para la sociedad la interacción entre ambos sectores, porque —entre otras cosas— permite mejorar la salud humana, y hace que el proceso sea más efectivo económicamente.

Afirmó que actualmente en Uruguay “están ocurriendo cosas interesantes y significativas” en el campo investigativo. “Pero quizás no nos damos cuenta del potencial que tenemos como país y todo lo que podría representar un desarrollo real para la especialidad de Química y Farmacia”, opinó.

Fue contundente en afirmar que una mayor interacción entre la academia y la industria posicionaría a Uruguay en iguales condiciones que otros países, donde la investigación y el desarrollo son dinámicos y generan muchos puestos de trabajo. “Uruguay debe aprovecharse de esto y se debe desarrollar en todo lo que es la fase pre-comercial de los fármacos”, afirmó.

Desafíos actuales

Señaló que existe la necesidad de ampliar las bases de desarrollo, de crear diversidad. “Hoy los nuevos fármacos —y las agencias así lo piden— deben tener un blanco molecular bien definido y un mecanismo de acción; es decir, una racionalidad muy clara para que puedan ser evaluados”.

Recordó que ello se contrapone a lo que eran los fármacos de los años 60, en los que el azar y la observación eran las bases. “Era como una caja negra donde salía un efecto y ese efecto era terapéutico. Así se entendía y así se aprobaba. Eso cambió muchísimo y hoy se fija una línea de racionalidad desde el comienzo del desarrollo de un fármaco y se exigen altos niveles de calidad”.

Barbeito dijo que hay una gran oportunidad de encontrar nuevas indicaciones en la gran disponibilidad de fármacos, muchos de los cuales fueron ensayados en el hombre y han pasado los test de toxicidad y seguridad. “Hay muchos fármacos que son antiguos y que nunca nadie se sentó a estudiar los mecanismos de acción molecular”.

En tal sentido, entiende que en los viejos fármacos puede existir la oportunidad de darles una nueva indicación, quizás para cubrir áreas desatendidas. “Muchas veces a la industria, con sus equipos de Investigación y Desarrollo, no les da los planes de negocio para atender enfermedades raras, o desatendidas que afectan a países pobres. Y en ese sentido, el conocimiento y la capacidad que tiene la Academia puede contribuir muchísimo a aumentar esa demanda”, señalo.

Biológicos y biosimilares

Al referirse a los fármacos biológicos sostuvo que hoy es el sector de mayor crecimiento de la industria farmacéutica y representa enormes inversiones de los laboratorios, de las agencias de salud y de los países.

Recordó que la Organización Mundial de la Salud favorece la salida de los biosimilares para abaratar los precios y con ello que más personas accedan a los tratamientos. “Para los biosimilares hay dos opciones. Una opción es seguir toda la línea de seguridad, de toxicidad fase 1, fase 2 y fase 3, hasta comprobar la eficacia y luego la farmacovigilancia. Y la otra alternativa, aconsejada por la OMS, de hacerle comparabilidad físico-química y efectividad biológica”.

Dijo que el Institut Pasteur de Montevideo, en conjunto con Mega Labs realiza estudios de comparabilidad, y que en cada una de las etapas hay equipos de investigación que trabajan independientemente y generan datos. “Es una enorme oportunidad para nuestro país, para apoyar a la industria y poner nuevos fármacos en el mercado y que resulte un beneficio socio-económico para todos”, finalizó.