En busca de alternativas que minimicen uso de animales de experimentación

>>En busca de alternativas que minimicen uso de animales de experimentación

Más de 90% de la investigación que se realiza en el mundo involucra el uso de animales. Muchos aún son imprescindibles para el desarrollo de la ciencia, pero en algunos casos ya es posible sustituirlos o minimizar su utilización por otros métodos o modelos de experimentación. Estos “métodos alternativos” a la experimentación animal están cada vez más presentes en el trabajo científico de países desarrollados, pero en otros países aún buscan darse a conocer y validarse como opciones reales.

Con ese objetivo el Institut Pasteur de Montevideo (IP Montevideo) organizó en mayo el primer curso de “Métodos Alternativos al uso de Animales de Experimentación”, que se realizó en conjunto con la Plataforma Regional de Métodos Alternativos do MERCOSUL (PReMASul).

Creada en 2015, esta red busca promover la creación de una infraestructura de laboratorios y de recursos humanos especializados capaces de implementar métodos alternativos al uso de animales en sus respectivos países, impulsar la capacitación y estimular la validación de nuevos métodos alternativos.

Entre sus primeras actividades, PReMASul realizó iniciativas similares en Brasil, pero el curso desarrollado en Uruguay fue el primero fuera de ese país y el primero que logró convocar a investigadores de todo el Mercosur, lo que ayuda a profundizar la difusión de estas prácticas en la región.

Del 21 al 25 de mayo, 15 investigadores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se reunieron en el instituto para el curso que ofreció formación práctica y teórica sobre el tema. Cada uno de ellos podrá volcar en sus instituciones las técnicas aprendidas, replicando estas metodologías para poder ofrecerlas en su país.

“En Uruguay recién estamos empezando a promover la existencia y el uso de métodos alternativos al uso de animales, por lo que instancias de difusión como este curso son bienvenidas”, opinó la bióloga Sylvia Corte, presidente de la Comisión Nacional de Experimentación Animal (CNEA) —organismo asesor sobre este tema en el país— y una de las asistentes al curso.

Corte, asimismo, es investigadora de la Sección Etología del Departamento de Biología Animal de la Facultad de Ciencias (Udelar), y en su primer período como integrante de la CNEA fue delegada de las sociedades protectoras de animales. Así, junto a la diversidad de países, la variedad de instituciones presentes en el curso colabora para que las distintas voces puedan amplificar el valor y las posibilidades que tienen los métodos alternativos hoy.

Piel regenerada y otras alternativas

Guiados por docentes de diferentes países, algunos de los métodos alternativos que se presentaron durante el curso estuvieron enfocados en reemplazar a aquellos que tradicionalmente usaban animales para comprobar si ciertos compuestos causan irritación o sensibilización en la piel, en los ojos o si producen reacciones adversas en la vista ante la exposición a la luz (fototoxicidad).

Habitualmente para este tipo de ensayos se emplean conejos, ratas o cobayos, explican las Dras. Martina Crispo y Mariela Bollati, responsables de la Unidad de Animales Transgénicos y de Experimentación (UATE) y la Unidad de Biología Celular, respectivamente, y organizadoras del curso en el IP Montevideo. No obstante, el objetivo de esta capacitación fue presentar y capacitar en diferentes métodos alternativos disponibles en la región.

   

Las Dras. Mariela Bollati y Martina Crispo, del IP Montevideo, junto a uno de los docentes del curso, Dr. Rodrigo De Vecchi, de la EpiSkin Academy, de Río de Janeiro.

En los ensayos por irritación y sensibilización en la piel, por ejemplo, en el curso se presentó la posibilidad de utilizar piel regenerada a partir de células humanas obtenidas de material de descarte de cirugías. Esto significa que, con el consentimiento correspondiente del paciente, se extraen células epiteliales humanas, que se cultivan in vitro para regenerar un tejido que puede ser usado como modelo de experimentación.

Sin embargo, esta piel hasta ahora no se podía usar fácilmente en la región debido a que solo era producida por laboratorios en Europa. El tiempo de viaje y el traslado afecta la integridad del tejido reconstituido y eso impedía el uso.

No obstante, en 2017, el laboratorio EpiSkin (L’Oreal) comenzó a producir esta piel en Brasil lo que posibilita su empleo como método alternativo al uso de animales. Precisamente, para conocer el manejo y utilidad de esta piel, el curso contó con expertos que capacitaron a los investigadores presentes, como el Dr. Rodrigo De Vecchi, investigador de la EpiSkin Academy, en Río de Janeiro (Brasil).

 

Entre otras alternativas también se presentó el uso de córneas de vacunos ya sacrificados o de membranas corioalantoideas (la parte fetal de la placenta) de huevos de gallina —en vez de conejos vivos, por ejemplo— para ensayos de irritación ocular; o líneas celulares, que son cultivos in vitro de células (humanas o animales) que se adaptaron para crecer continuamente en el laboratorio y que son aplicadas a la investigación.

Para otros ensayos, además, el curso presentó métodos “in silico”, que se basan en la simulación por computadora a partir de datos de estudios ya existentes y que permiten hacer una predicción de los resultados de los ensayos.

La Dra. Cecilia Abreu, del IP Montevideo, presenta estudios en líneas celulares.

Alternativas en Uruguay: ¿en qué situación estamos?

En Uruguay, como en otros países del mundo, la experimentación animal está regulada por ley. Aprobada en 2009, la ley 18.611 “Utilización de animales de experimentación, docencia e investigación científica”, establece los lineamientos para el trato adecuado de animales en la cría, docencia y experimentación, apuntando a evitar, minimizar  y refinar su uso.

Asimismo, detalla las directivas para el uso y manejo de animales de experimentación en todo el territorio nacional, exigiendo que cada institución que utilice animales con estos fines cuente internamente con una Comisión de Ética en el Uso de Animales (CEUA) que evalúe cada protocolo. Estos protocolos deberán  fundamentar y detallar exhaustivamente el uso de animales en sus prácticas.

La ley también dispone la creación de la Comisión Nacional de Experimentación Animal (CNEA), que desde 2010 tiene a su cargo el registro de instituciones que utilicen animales para la experimentación, docencia y/o investigación; vela por la capacitación del personal que se dedica a esas tareas, revisa los protocolos y otorga acreditaciones nacionales a las personas que utilicen animales para estos fines.

Además de la CNEA, en el país existe desde 2006 la Asociación Uruguaya de Ciencia y Tecnología de Animales de Laboratorio (Aucytal). Esta organización sin fines de lucro de carácter científico, está integrada por unos 100 miembros que representan a instituciones universitarias y no universitarias públicas y privadas.

Entre sus cometidos se destacan racionalizar y mejorar el uso de animales de experimentación, difundir la Ley 18.611 y los principios éticos de uso de animales de laboratorio, y asesorar a las CEUA.

Su presidente, Ana Paula Arévalo, que también participó como docente del curso dictado en el IP Montevideo, es investigadora de la Unidad de Animales Transgénicos y de Experimentación (UATE).

Ana Paula Arévalo, presidente de Aucytal.

Para ella, lo más valioso del curso fue el “cambio conceptual”, “el cambio de mentalidad que permite conocer que existen métodos alternativos, que son viables, accesibles y que la tecnología está disponible para investigadores locales”.

En suma, a partir de esta iniciativa se abren nuevos horizontes que impactarán positivamente en la aplicación con responsabilidad del Principio de las 3Rs: Reducción, Reemplazo y Refinamiento del uso de animales en laboratorios.

Cierre del curso y entrega de diplomas a los asistentes.