La información proporcionada en este sitio es revisada y curada por investigadores del Institut Pasteur de Montevideo. Este equipo está formado por un conjunto de científicos que desarrollan investigaciones en distintos laboratorios del instituto, los cuales abordan diversas áreas de las ciencias de la vida y la biomedicina. El objetivo principal de esta sección es brindar a la población información clave generada y/o curada por expertos, para una mejor comprensión de las características del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, la enfermedad COVID-19 y su impacto en la sociedad.



¿Qué es un virus?
Un virus es un agente infeccioso mucho más pequeño que una bacteria formado por material genético, una cubierta de proteínas y, en algunos casos, una envoltura que lo protege. A diferencia de una bacteria —que es un ser vivo—, un virus precisa de una célula viva para sobrevivir y multiplicarse generando más virus capaces de infectar a otras células. Es decir, necesitan de una célula viva para poder sobrevivir y replicarse. Los virus causan una amplia variedad de enfermedades en plantas, animales y humanos, como el SIDA, el sarampión, la viruela y la poliomielitis. Sin embargo, no todos los virus son malos, y muchos pueden tener funciones beneficiosas. No se pueden combatir con antibióticos —como las bacterias— pero en muchos casos hay antivirales y vacunas que pueden combatirlos o evitar que nos infectemos.
¿Cómo se propagan?
En las células que infectan, los virus utilizan materiales de ese huésped para producir copias de sí mismos. Para combatir el proceso infeccioso, el sistema inmunológico humano usa diferentes tácticas, y a su vez el virus busca evadir esas barreras generando cambios que “confundan” a las defensas inmunitarias. El organismo logra estas defensas desarrollando anticuerpos, que se adhieren a la superficie exterior del virus y le impiden entrar a las células. El virus, en tanto, cambia para aparentar ser diferente a los anteriores de modo que los anticuerpos no lo reconozcan. Algunos virus, como el de la gripe, cambian tan rápido que la respuesta inmune generada deja de protegernos contra una segunda infección que podría ocurrir más adelante. Por esa razón, la vacuna de la gripe debe suministrarse año a año, pues no es capaz de otorgar protección permanente a un virus tan cambiante. Respecto al SARS-CoV-2 aún no tenemos evidencia suficiente para predecir qué grado de inmunidad adquirirán los pacientes infectados. En este gráfico de The New York Times explica cómo hace el coronavirus para infectar una célula humana.
¿Qué es un coronavirus?
Los coronavirus son una extensa familia de virus muy antigua sobre la Tierra que afectan sobre todo a animales, en especial murciélagos y algunos pájaros, pero también vacas, por ejemplo. De los muchos integrantes de esa familia que se conocen, solo siete se sabe que pueden “saltar de una especie a otra” e infectar a los humanos. De hecho, entre el 60% y 80% de las enfermedades infecciosas humanas tienen su origen en microorganismos patógenos (virus, bacterias, parásitos) compartidos con animales salvajes y domésticos. En humanos, cuatro de estos coronavirus causan infecciones respiratorias menores y tres provocan cuestiones más graves. Ellos son el virus del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), el Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) y ahora el nuevo coronavirus denominado SARS-CoV-2 que causa la enfermedad llamada COVID-19.
¿Es la primera vez que un coronavirus llega a Uruguay?
No. En Uruguay circulan coronavirus que afectan a animales causando enfermedades respiratorias y/o entéricas. Uno de ellos, por ejemplo, afecta al ganado bovino, en los que causa diarrea en terneros y ganado adulto, y enfermedades respiratorias en general.
¿Qué particularidad tiene el SARS-CoV-2?
Se trata de una nueva cepa de coronavirus que no se había detectado en humanos hasta diciembre de 2019, cuando aparecieron los primeros casos en la ciudad china de Wuhan.

Coronavirus
¿Cuánto tiempo sobrevive el coronavirus en una superficie?
Según una reciente investigación publicada el 16 de marzo en la revista científica The New England Journal of Medicine, el nuevo coronavirus puede vivir hasta varios días en diferentes superficies y permanecer también en el aire por horas. Investigadores de EEUU analizaron materiales que suelen encontrarse en casas y hospitales para ver cuánto tiempo permanece como agente infeccioso.

Materiales

El plástico y el acero inoxidable sin desinfectar —muy comunes en ambientes cotidianos— fueron los materiales en los que el coronavirus sobrevivió durante más tiempo: entre 2 y 3 días. A estos materiales lo siguió el cartón, donde se detectó durante al menos un día, seguido por el cobre, donde solo permaneció por cuatro horas. En el aire, en tanto, los gérmenes permanecieron durante tres horas. No obstante, los expertos aún discuten si las personas pueden infectarse por inhalar aire cuando no están en contacto directo a una persona infectada. La buena noticia, sin embargo, es que se sabe que estos virus pueden eliminarse de cualquier superficie usando simples productos de limpieza como jabón, alcohol al 70%, hipoclorito y agua oxigenada.
Otro estudio publicado en marzo en The Journal of Hospital Infection halló, por su parte, que en metal y en plástico el virus persiste más —por 5 días—, y en madera, vidrio y papel permanece 4 días.

¿Qué es la COVID-19?
La COVID-19 es la enfermedad infecciosa causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Tanto el virus como la enfermedad eran desconocidos antes de que surgiera el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019.
¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?
Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan, pero no desarrollan ningún síntoma y no se sienten mal, lo que se conoce como portadores “asintomáticos”. La mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recupera de la enfermedad sin necesidad de tratamiento; pero alrededor del 10 a 15% de los que contraen la COVID-19 desarrolla una enfermedad grave y pueden experimentar dificultades para respirar que requieran asistencia de ventilación. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como hipertensión arterial, problemas cardíacos, diabetes o inmunodeprimidos, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave. Debido a que la enfermedad es nueva y aún no se conoce, la tasa de mortalidad no se puede confirmar, sobre todo porque se desconocen aún la cantidad real de pacientes infectados que lograron resolver la enfermedad sin consecuencias y de pacientes curados. Sí se sabe que es mucho mayor en poblaciones mayores de 80 años porque su sistema inmune es más débil.

Síntomas
¿Cómo se propaga la COVID-19?
Una persona sana puede contraer COVID-19 si entra en contacto con las gotas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose, exhala o estornuda, y luego las inhala o se toca los ojos, la nariz o la boca. Por eso se recomienda mantenerse al menos a dos metros de distancia de una persona enferma. Asimismo, se sabe que el virus sobrevive en superficies por lo que es importante el lavado de manos. No obstante, el contagio a través del aire, de pequeñas gotitas que quedan suspendidas por varias horas, es aún materia de debate a nivel de la comunidad científica.
¿Cuánto dura el período de incubación de la COVID-19?
El período de incubación es el tiempo que transcurre entre el primer contacto con el virus y la aparición de los síntomas de la enfermedad. La mayoría de las estimaciones respecto al período de incubación de la COVID‑19 oscilan entre 1 y 14 días, y en general se sitúan en torno a cinco días. Estas estimaciones se irán actualizando a medida que se tengan más datos.

¿Cómo funcionan los test de detección?
Los procedimientos que buscan detectar el virus se basan en herramientas de biología molecular que permiten poner en evidencia de manera específica la presencia del coronavirus en muestras obtenidas de pacientes a partir de secreciones nasales, sangre y otros fluidos del cuerpo.
¿Son eficaces los antibióticos para prevenir o tratar la COVID-19?
No. Los antibióticos no son eficaces contra los virus, pues solo combaten las infecciones bacterianas. La COVID-19 está causada por un virus, de modo que los antibióticos no sirven frente a ella, salvo que el médico lo indique ante la posibilidad de una infección bacteriana asociada. Por eso, debemos evitar usar antibióticos contra la COVID-19 porque no la previene ni la cura. Además podríamos estar generando que algunas bacterias se vuelvan resistentes a esos antibióticos, y luego no servirán en el momento en que sí sean necesario para combatir esas bacterias.
¿Existen fármacos o terapias para prevenir o curar la COVID-19?
No hay pruebas de que los medicamentos actuales puedan prevenir o curar la enfermedad. No se recomienda la automedicación, en particular con antibióticos.
¿Qué posibilidades hay de tener una vacuna a corto plazo?
A poco más de tres meses del surgimiento del brote de coronavirus, la industria farmacéutica y los centros de investigación del mundo han iniciado una carrera para desarrollar una vacuna o identificar un tratamiento efectivo que ha avanzado a velocidad sin precedentes. Incluso, en algunos casos, se ha permitido saltear etapas del procedimiento habitual de prueba de vacunas que involucra pruebas en animales. Sin embargo, en el mejor escenario se estima que una vacuna podría estar lista en un período de entre 12 y 18 meses, si los ensayos en proceso resultan positivos. Según el sitio web especializado Clinical Trials Arena, hay al menos 20 fármacos y vacunas en desarrollo con resultados hasta ahora prometedores. Algunos ya fueron probados en humanos, pero se espera que pasen más estudios para descartar toxicidad, ausencia de efectos secundarios y efectividad real.
¿Qué es la cloroquina y por qué se dice que puede ayudar a combatir la COVID-19?
La cloroquina e hidroxicloroquina son fármacos empleados desde hace 70 años para combatir la malaria. Además, por sus propiedades anti-inflamatorias e inmunomoduladoras (es decir, que regulan el sistema inmune) también se utilizan para el tratamiento de enfermedades autoinmunes como el Lupus Eritematoso Sistémico y la Artritis Reumatoidea en los pacientes cuyos síntomas no han mejorado con otros tratamientos. Existen datos científicos alentadores que muestran que el uso in vitro (en células en laboratorio) de cloroquina o hidroxicloroquina podría reducir la carga viral de pacientes infectados, lo cual ayudaría a controlar la infección. Sin embargo, los estudios clínicos aún son escasos y con baja cantidad de pacientes lo que no permite asegura su eficacia y, sobre todo, su seguridad. Por eso es muy importante tener presente que quedan muchos aspectos clínicos a resolver, como qué tipo de pacientes tendrían mayor beneficio, en qué momento de la enfermedad sería más eficaz su administración, qué dosis administrar, etc. Sobre todo no hay que olvidar que al igual que con todos los fármacos, la cloroquina y la hidroxicloroquina pueden tener efectos secundarios graves y/o tóxicos, principalmente a nivel ocular (alteraciones irreversibles de la visión), auditivo (dificultad para escuchar o desarrollo de zumbidos) y cardíaco. Esto obliga a que su utilización requiera la valoración e indicación de un médico, porque la automedicación con estas drogas conlleva a serios riesgos.

¿Es cierto que bañarse en agua caliente previene la infección por el nuevo coronavirus?
Bañarse en agua caliente no proporciona ninguna protección contra la COVID-19. Con independencia de la temperatura del agua de la bañera o la ducha, la temperatura corporal continuará siendo de 36,5°C a 37°C. De hecho, si el agua está muy caliente puede uno quemarse. Lo mejor que se puede hacer para protegerse de la COVID-19 es lavarse las manos con frecuencia para eliminar los virus que pueda haber en su superficie y no contagiarnos al tocarnos los ojos, la boca y la nariz.
¿Se puede matar el nuevo coronavirus con un secador de manos?
No. Los secadores de manos no matan el nuevo coronavirus. Para protegerse contra el nuevo coronavirus hay que lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, o en casos en que no sea posible usar alcohol en gel. Una vez limpias, deben secarse bien con toallitas de papel y luego desechar.
¿Enjuagarse regularmente la nariz con una solución salina puede prevenir la infección por el coronavirus?
No hay pruebas que indiquen que esta práctica proteja de la infección por el nuevo coronavirus.
¿Comer ajo puede ayudar a prevenir la infección por el nuevo coronavirus?
El ajo es un alimento saludable que puede tener algunas propiedades antimicrobianas. Sin embargo, no se han obtenido pruebas de que comerlo proteja contra el virus que causa el brote actual.
¿Más mitos?
Información sobre estos y otros mitos pueden encontrarse en la página de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre mitos acerca del nuevo coronavirus o, entre otros sitios, en el portal de la agencia de noticias France Presse que reúne más de 140 de estos rumores (en inglés).

¿Qué medidas se recomiendan para prevenir COVID-19?
Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón. Es una de las formas más eficaces de combatir esta y muchas enfermedades transmisibles. En particular, el jabón y el agua logran romper la estructura del virus y destruirlo. Este virus pertenece a la categoría de virus “envueltos por una membrana”, lo que lo hace particularmente vulnerable frente a agentes desengrasantes como el jabón. El agua ayuda además a escurrir las partículas virales que podríamos tener entre los pliegues de la piel.

Adoptar medidas de higiene respiratoria. Al toser o estornudar, cubrirse la boca y la nariz con la parte interior del codo o con un pañuelo que luego debe desechar en un recipiente adecuado. Al terminar, lavarse las manos nuevamente.

Evitar el contacto con personas que están cursando infecciones respiratorias. Esto es particularmente importante en personas mayores o portadores de enfermedades crónicas o con sistemas inmunes debilitados pues tienen mayor riesgo de cursar cuadros graves por este o cualquier virus respiratorio.

Ante la aparición de síntomas como fiebre, tos y dificultad para respirar, solicitar atención médica telefónica desde domicilio. De este modo se limita la propagación del virus entre otras personas que haya en la consulta en un centro de salud. Además, evitar el contacto con terceros o salir de la casa hasta no haber consultado con personal de la salud.

Extremar las medidas de higiene en el hogar, desinfectando con alcohol o hipoclorito pestillos, pisos, barandas y superficies con las que estamos en contacto permanentemente como mesas, mesadas de la cocina, baño, etc.

Prevención

¿Qué es una epidemia?
Una epidemia es cuando una enfermedad se presenta con frecuencia inusual dentro de un determinado país o región y durante un período determinado.
¿Qué es una pandemia?
Se declara pandemia cuando una enfermedad causada por un nuevo patógeno se extiende a muchos países y se esparce entre gran parte de los individuos.
¿Qué implica una emergencia sanitaria?
Es una medida que pueden declarar los gobiernos nacionales ante una epidemia o pandemia y que permite tomar medidas de un modo más expeditivo para proteger la salud pública. La declaratoria de emergencia sanitaria en general implica el uso de un sistema de alertas que se activarán de acuerdo a la evolución del evento, y requiere de que toda la población cumpla con lo solicitado para protegernos entre todos.
¿Qué implica estar en aislamiento?
El aislamiento se aplica a quienes dieron positivo al someterse al test de COVID-19, y a las personas que pueden haber tenido algún contacto con las personas enfermas. Esta medida, que limita el traslado y el contacto con otras personas, busca separar a los enfermos de los sanos para evitar que el virus se siga propagando. Según el caso, el paciente podrá aislarse en su domicilio o en un centro de salud si requiere control médico.
¿En qué consiste una cuarentena?
Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EEUU, la cuarentena es el aislamiento y restricción de movimiento de las personas por un tiempo dado para evitar la propagación de una enfermedad infecciosa. Algunas de esas personas pueden no saber que estuvieron expuestas, otras pueden no presentar síntomas y otras no desarrollar la enfermedad. De hecho, hoy se sabe que la propagación del virus en China se dio principalmente a través de personas asintomáticas, que no sabían que estaban enfermas. La cuarentena, por ende, es la estrategia efectiva contra un virus para ayudar a limitar la propagación de una enfermedad contagiosa. En esta pandemia, la cuarentena a veces ha sido obligatoria y otras voluntarias, y se ha extendido por al menos 14 días, pero en general depende del período de incubación de la enfermedad cuya propagación se busca evitar.
¿Qué es el distanciamiento social?
Como medida alternativa al aislamiento y la cuarentena, en esta pandemia se ha hecho hincapié en la utilidad del distanciamiento social. Esto implica solo salir de la casa cuando sea estrictamente necesario —para hacer compras de primera necesidad, por ejemplo—; mantener una separación de al menos dos metros entre personas, minimizar las actividades sociales o la concurrencia a lugares públicos, y reducir las horas o evitar ir al trabajo y asistir a clases. Estas acciones ayudan a minimizar el riesgo de estar en contacto con el virus o de transmitirlo en caso de que otra persona o uno mismo lo esté incubando sin saberlo.

Distanciamiento

Un estudio reciente publicado en la revista Science reveló que en el caso de China por cada caso confirmado de COVID-19 había 10 personas enfermas pero sin detectar, y que se estima que 86% de los casos confirmados tuviron como fuente de contagio una persona con una infección no detectada. Por más información, compartimos este texto (en inglés) del Dr. Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU. Para cumplir este distanciamiento social, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU, recomiendan estimular el trabajo a distancia (teletrabajo), las clases en línea para escuelas y universidades; limitar los viajes que no sean esenciales; reducir el uso de transporte público y evitar lugares concurridos, entre otras.
¿Qué es la carga viral?
Con la llegada de la pandemia uno de los tecnicismos médicos que comenzaron a popularizar es el concepto de “carga viral”. Se puede escuchar, por ejemplo, los niños son grandes transmisores del virus porque “tienen una carga viral más elevada”. La carga viral es una medida de la concentración del virus en la sangre o las secreciones respiratorias de una persona, es decir, cuántas partículas virales circulan en nuestro organismo. Una persona que tenga una carga viral más alta significa que es más probable que transmita la infección a otras personas, y también que la progresión de la enfermedad sea más severa. Por eso, las medidas de mitigación de la enfermedad hacen énfasis en que el distanciamiento social ayuda a evitar estar en contacto con potenciales cargas virales altas.
¿Qué es aplanar la curva y por qué es importante?
A medida que el coronavirus se esparce por el mundo, las autoridades de salud buscan evitar el aumento acelerado de la cantidad de casos. Si ese aumento abrupto de casos se registra en forma de una curva a lo largo de un tiempo se podrá ver un pico, que tendrá como efecto tangible una gran cantidad de enfermos que llegan a hospitales y centros de salud. Esta situación es la que puede saturar la asistencia sanitaria y provocar muertes debido a la falta de equipos de ventilación, por ejemplo, a pacientes que lo necesitan. En la jerga vinculada a la epidemia, los expertos hacen referencia a evitar ese pico en la gráfica “aplanando” la curva de progresión de casos como medida crucial para evitar la sobrecarga de los servicios de salud y, por ende, la cantidad de muertes. De este modo, los casos surgirán más lentamente en el tiempo y permitirá atender a todos los pacientes de la mejor manera.

Distanciamiento