A sus 44 años, deja una huella enorme en la ciencia uruguaya y en todas las personas que tuvimos el privilegio de trabajar con él.
Gonzalo fue un investigador con una enorme entrega y compromiso con la ciencia, pero también con la convicción de que el conocimiento debía llegar a la sociedad para contribuir a mejorar la vida de las personas.
Durante la pandemia, fue uno de los científicos que lideró el desarrollo de un kit nacional para el diagnóstico de COVID-19 y el trabajo conjunto con instituciones científicas y organismos del Estado para hacerlo llegar a todo el país. Además, su empuje y visión lo llevaron a cofundar Guska, una startup innovadora en la que volcó su conocimiento en virología en beneficio de la sociedad.
Su trayectoria estuvo marcada por la innovación, la vocación científica y el compromiso con el país. Pero, sobre todo, quienes compartimos el día a día con él recordaremos su calidad humana, su entusiasmo, su enorme capacidad para impulsar ideas y su apoyo a las futuras generaciones de científicos y científicas.
Hoy despedimos a un gran compañero. Acompañamos a su familia, amigos y seres queridos en este momento de profundo dolor.


