Una investigación con quinoa y machine learning propone una nueva forma de medir la edad de la piel

Jul 31, 2026
Publicado por: Comunicación
¿Puede un compuesto derivado de la quinoa cambiar la forma en que entendemos el envejecimiento de la piel? Una investigación desarrollada por científicos y científicas del Institut Pasteur de Montevideo (IP Montevideo) y de la Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz), en Brasil, combinó biología molecular e inteligencia artificial para estudiar cómo el bioéster de quinoa puede modificar el perfil de proteínas de la piel y cómo esos cambios pueden medirse.

La edad de la piel no está determinada únicamente por aquello que podemos observar a simple vista, como las arrugas o los cambios en la textura. También está relacionada con procesos que ocurren a nivel molecular, incluyendo las proteínas presentes en las células, moléculas fundamentales para el funcionamiento de los tejidos.

Este trabajo fue la primera tesis completada en el marco del acuerdo de cooperación científica entre Fiocruz y el IP Montevideo, una colaboración que busca fortalecer el intercambio y la generación conjunta de conocimiento entre ambas instituciones.

Como parte del estudio, mujeres de entre 20 y 80 años aplicaron durante 30 días bioéster de quinoa (un ingrediente cosmético obtenido mediante la purificación y destilación del aceite de semillas de quinoa) en uno de sus antebrazos, mientras que en el otro recibieron una formulación control. Luego, los investigadores analizaron miles de proteínas presentes en las muestras de piel para identificar los cambios producidos por el tratamiento.

A partir de esos datos, desarrollaron un modelo de machine learning que fue entrenado para reconocer qué combinaciones de proteínas se asociaban con distintas edades de la piel.

Los resultados mostraron que, luego del tratamiento con el compuesto derivado de la quinoa, el modelo estimó una menor edad molecular de la piel tratada en comparación con la piel que recibió la formulación control. En las participantes mayores de 50 años, esta diferencia alcanzó una mediana de 16 años.

Sin embargo, este resultado no significa que la piel haya rejuvenecido literalmente 16 años. La estimación refleja que el perfil de proteínas observado después del tratamiento presentaba características que el modelo asociaba con perfiles de pieles más jóvenes.

Los hallazgos, publicados en la revista científica Communications Biology, muestran el potencial de combinar análisis moleculares e inteligencia artificial para estudiar el envejecimiento de la piel y desarrollar herramientas más objetivas para evaluar si un producto cosmético realmente genera cambios asociados a este proceso.

Más allá del compuesto estudiado, la investigación abre una puerta a nuevas formas de medir qué ocurre dentro de la piel y comprender mejor los mecanismos biológicos vinculados al envejecimiento.