El equipo ya tomó muestras de hormigón del ex frigorífico Anglo, en Fray Bentos —declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco— y del Estadio Centenario, reconocido como Monumento Histórico del Fútbol Mundial por la FIFA. Ambos edificios fueron seleccionados para los ensayos con el apoyo de la Comisión de Patrimonio del Ministerio de Educación y Cultura.
La reparación de hormigón mediante bacterias ya se investiga y aplica en otras partes del mundo. Sin embargo, desarrollar un método local es clave, porque las bacterias presentes en el hormigón —sensibles al ambiente y a la humedad— varían según la región y las condiciones climáticas.
“Se trata de una forma de preservar el patrimonio histórico nacional de manera ecológica, utilizando bacterias que ya están presentes en el propio hormigón y sin alterar la estructura ni los diseños originales de los edificios”, explicó Daniela Megrian, investigadora de la Unidad de Bioinformática del Institut Pasteur de Montevideo y responsable del proyecto. Otra de las personas involucradas en la iniciativa es el Ing. Jean Ducasse-Lapeyrusse que es un especialista en conservación de hormigón patrimonial en Francia.
El sellado del hormigón mediante bacterias podría ofrecer ventajas frente a los métodos tradicionales de reparación, que suelen utilizar compuestos químicos no siempre compatibles con los materiales originales. Esto, en muchos casos, reduce la durabilidad de las reparaciones y puede generar nuevos daños con el tiempo.
¿Cómo puede una bacteria sellar una fisura en el hormigón?
Para estudiar las bacterias presentes en el material, el equipo científico hisopó superficies de hormigón deterioradas por el paso del tiempo y realizó pequeños orificios —de no más de un centímetro— para recolectar polvo del interior del material. A partir de estas muestras, aplicaron técnicas de secuenciación genética, que permiten identificar qué bacterias están presentes y cuáles son los genes que las componen.
El análisis de esos genes permite seleccionar las bacterias más adecuadas para producir calcita, un mineral que es uno de los componentes del hormigón. Si en el análisis se identifican bacterias que logran generar calcita de manera controlada, podrían rellenar y sellar las pequeñas fisuras que se forman en el material, contribuyendo a su reparación.
Los investigadores llevan aproximadamente un año trabajando en este proyecto, que aún está en etapa inicial. Actualmente, buscan financiación para profundizar los estudios y avanzar hacia la implementación futura de estas soluciones en edificios patrimoniales del país.


